lunes, 29 de diciembre de 2014

Crónicas del 2014


Este año fue para mí una especie de larguísimo túnel con muy pocas antorchas sólo para alumbrar brevemente el camino de aquellos caminantes errantes como yo. Murió una de mis tías favoritas, me dolieron divisiones, pérdidas y desapegos, conocí el miedo mejor que nunca, sobreviví a la escasez y a la soledad a duras penas, y sobre todo... me rodeó el Gran Silencio (un silencio que sólo conocen los que lo hemos vivido. Puedo suponer que todos).

Me faltó visión, motivos y fe. Viví noches oscuras del alma que me desgarraron pero que después me ayudarían a comprender desde el suelo, que la plenitud está en mí y en cada uno de los hijos de Dios... Lo único que falta es despertar y vernos con los ojos del Creador.

"Consumado es", dijo Aquél bendito sobre el madero, que fue maldito para nosotros. "Consumado es", dos palabras que entendía pero que en realidad no estaba creyendo y para las que estaba queriendo encontrar sustitutos como la falsa bondad, la ansiedad, la impaciencia, la egocéntrica "fuerza de voluntad", incluso la religión y la absurda búsqueda del "Plan de Dios" como si fuera la piedra filosofal... cuando siempre había estado en él.  

Podemos recorrer interminables desiertos, para al final darnos cuenta que estaba en nosotros la salida. Sufrí por falta de agua cuando ya estaba junto a ríos de agua viva. Pedía por señales cuando la máxima señal de los tres días ya estaba dada y no necesitaba más. Pedía por grandes maestros cuando mi Amado ya me había dicho que cosas más grandes harían todos los que habitaran en Él.

Puedo decir que fue un año muy especial, quizá uno de los más difíciles, pero el aprendizaje puede ser directamente proporcional a las tribulaciones, Así que, para este cierre de ciclos, me encontré con una gran encrucijada: o decido creer o decido no creer. La decisión es mía. Quise la primera y sé que sólo por eso... no volveré a lastimarme yo misma en la batalla, descansaré en los brazos del que más me ama y dejaré que este 2015 me llene toda Su Luz.

2 comentarios:

  1. Nada mejor que iniciar el año nuevo aferrados a la fe y esperanza en Dios.
    Entrañable post.

    Saludos.

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    1. Así es Jorge, gracias por tu comentario y por tu empatía

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